Entre la vigilia y el sueño
La mente no distingue entre la vigilia y el sueño; para ella todo es real, todo deja huella.
Por eso los miedos regresan de noche, incluso cuando creo haber alcanzado una calma perfecta. Vuelven a irrumpir, no porque la paz sea falsa, sino porque el miedo no ha muerto del todo. Permanece agazapado en el inconsciente, muy adentro, esperando el silencio de la madrugada para emerger. Necesita mostrarse, ser reconocido, recordarme que sigo en proceso.
Ha sido un viaje largo.
Y hay noches —como esta, en las que quisiera haber llegado ya al final del camino. Sin embargo, algo en mí sabe que lo que viene es grande, que el mensaje está listo para ser entregado, que ha llegado la hora de soltarlo al mundo. Por eso continúo. Me aferro a las palabras como quien se sostiene de una cuerda invisible, escribo para limpiar, para desprenderme de todo aquello que alguna vez quebró mi alma.
Y aun así, mi alma permanece intacta.
Los golpes no lograron despojarla de su esplendor. No la rompieron. Lo sé porque los sueños persisten incluso cuando despierto; porque despertar no es solo abrir los párpados. Despertar es abrir el corazón, permitirme ser vista tal como soy, con mis luces y mis miedos.
Ese es el verdadero despertar.
Calgary, Dec 24, 2025, 3:32 am
Nel Duarte
Descubre también cómo la escritura se convierte en ritual en En la patria de los sueños