Crónica de una mujer suspendida entre mundos: sin tierra firme, pero igual floreciendo.
Esto ha sido mi vida: un ir y venir perpetuo entre lo que es y lo que anhelo, entre los sueños que me arrullan por las noches y las caídas que me despiertan sin aviso. He habitado muchas realidades, pero pocas certezas. Hogar, esa palabra tan cargada de promesas, me resulta ajena, como si perteneciera a otros labios. ¿Está aquí, donde respiro? ¿O allá, donde me nombraron por primera vez? Se dice que el hogar es de donde uno viene, pero en mi caso, ni siquiera sé hacia dónde voy.
Tengo raíces caprichosas, como las de una orquídea suspendida en el aire, que sobrevive con apenas la humedad de los días tristes. Nunca termino de echarme por completo en ningún sitio. Vivo en una metamorfosis constante, una búsqueda que no cesa, aunque a veces no sepa con certeza qué es lo que busco. Tal vez una respuesta, tal vez un abrazo, o simplemente un lugar donde por fin dejar de andar.
En este ciclo que parece no tener principio ni final, como si mi alma hubiera pactado con la eternidad, elegí la soledad como refugio y camino. No una soledad triste, sino esa que se busca con ansias, como quien regresa al vientre de sí misma para escuchar lo que el mundo ha silenciado. Me instalé en la introspección, en la observación de cada grieta de mi ser, en la arqueología emocional que revela verdades ocultas bajo capas de años y máscaras.
Me convertí en mi propio experimento, en terreno fértil de preguntas, en alquimista de emociones. ¿Qué fórmula podría dar alivio a esta alma inquieta? ¿Qué conjuro secreto abriría las puertas hacia el crecimiento más allá del entendimiento humano? He buscado respuestas entre estrellas y cicatrices, en libros sagrados y en sueños febriles, en cuerpos que me abrazaron y en ausencias que me desgarraron.
Porque no busco sanar solo para mí. Lo que anhelo es un salto cuántico, un estallido de conciencia que me permita, desde lo más hondo de mi verdad, tender la mano a quienes aún caminan con el alma herida. Anhelo que mi sanación sea un puente, una chispa en la oscuridad colectiva, una lámpara encendida en medio de la tormenta que nos lleve, algún día, a la tan ansiada iluminación.
July 2do, 20205 Calgary AB, – AHS