Una carta a las ausencias que siguen habitando los sueños.
Te busco, te escribo, te sueño. Lo hago con la esperanza ingenua de que, en algún rincón del universo, aún escuches mi voz. Y no entiendo por qué no respondes… ¿Qué ha ocurrido en ti que te aleja de mí, como si el viento se hubiera llevado la parte de ti que aún me recordaba? Tu silencio pesa más que la distancia.
Siempre fuimos un todo y, a la vez, nada.
Un encuentro fugaz entre dos almas que nunca supieron si llegaban o partían, un paréntesis en el tiempo. Nuestros momentos eran breves y, aun así, dejaron huellas.
Hoy extraño tu voz, esa que tenía la capacidad de romper el silencio sin pedir permiso. Esa risa que rompía el silencio con la naturalidad de quien no teme al alma ajena. Extraño tu mirada, esa forma de verme como si ya me hubieras conocido antes, en otra vida, en otro cuerpo.
En una de mis horas más duras, estuviste ahí, sin saberlo.
Tu abrazo fue mi refugio, tu presencia, un bálsamo.
Ese día me enamoré de la calma que trajiste contigo. Quise quedarme en esa paz, buscar tu mirada, sentirte cerca. Pero así como el sol se esconde sin despedirse, también mi enamoramiento se desvaneció.
Y sin embargo, sigo buscándote.
No sé qué fuerza me empuja siempre hacia ti, ni qué conjuro hay en tu nombre que mi alma pronuncia incluso dormida. Tal vez sea costumbre, tal vez destino. Lo cierto es que, por más que intento soltar, algo en mí insiste en permanecer.
Sé que la distancia entre nosotros ha sido siempre un abismo. Y que tus silencios ya no son pausas, sino despedidas. Y aun así, la conexión persiste, como un hilo invisible que ni el tiempo ni el olvido logran cortar.
Debería estar acostumbrada a tus silencios, a tus respuestas breves, a tu manera de irte sin cerrar la puerta, a tus escapadas sin adiós. Pero esta vez te siento distinto, como si tu alma hubiera tomado otro rumbo, como si tu corazón habitara otro lugar, otra historia… y eso, como siempre, te aleja de mí.
Y sin embargo, aquí estoy, escribiendo sin esperar respuesta, guardando este escrito como se guarda un secreto. Con la esperanza muda de que un día vuelvas a buscarme. Aunque sea desde el recuerdo.
—Nel Duarte
Calgary, AB. Nov 01, 2025 4:35 am
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